Perdón y Reconciliación

  •    Septiembre 07 de 2017
  •    Enrique Gutiérrez, S.J.

A la luz del pasaje del Evangelio para el domingo 10 de septiembre del presente año, el P. Enrique A. Gutiérrez T., S. J., presidente de ACODESI, reflexiona sobre el perdón y la reconciliación. Nos invita a hacer un profundo examen de conciencia y a preguntarnos “qué podemos hacer para empezar a construir el perdón y la reconciliación desde lo más profundo de nuestro corazón”.


¿Alguna vez has pensado sobre un posible camino de perdón y reconciliación para los colombianos, dadas las circunstancias que nos ha correspondido vivir, marcadas por la violencia, el odio, la muerte y la venganza? Muy seguramente me respondas que no. Y te puedo decir que en el pasaje del Evangelio de este domingo encontramos ese camino. Especialmente significativo cuando el Papa Francisco concluye su visita a Colombia y finalizamos la semana nacional por la paz. Es toda una pedagogía la que nos propone Jesús. Me pregunto ¿por qué no la hemos aplicado?

El camino de la reconciliación comienza cuando me puedo acercar a quien me ha ofendido, a quien ha pecado. Nos dice el pasaje “repréndelo a solas entre los dos”. ¿Por qué divulgamos lo que pertenece al campo de lo personal, por qué hacemos público lo que puede arreglarse de una manera personal?

El segundo paso, cuando el nivel personal no ha funcionado, es el interpersonal. “Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos”. ¿Cuántos problemas podrían arreglarse si este camino lo utilizáramos adecuadamente? ¿Cuántas personas encontrarían en ese apoyo de otros el camino para reconciliarse con sus hermanos?

El tercer paso, nos muestra el camino de la comunidad “si no les hace caso, díselo a la comunidad”. Es en este espacio en el cual desarrollamos nuestra vida, formamos parte de comunidades como la familia, la parroquia, el barrio, los vecinos. Es el sendero de la corrección fraterna. Somos responsables de la manera de ser, hacer y construir comunidad. Lo que hacemos a nivel personal afecta a la comunidad, lo que la comunidad hace o deja de hacer nos afecta a nosotros. La comunidad debe ser la instancia privilegiada para ejercer la corrección fraterna, camino que debe conducir al perdón y a la reconciliación.

Termina el texto diciendo que “si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano”. Es una manera fuerte de expresar lo que significa ir en contra de la comunidad, no aceptar el camino de la corrección fraterna, rehusarse a encontrar el perdón y la reconciliación. Los gentiles y los publicanos eran considerados los marginados de la sociedad en el contexto del pueblo de Israel. Por eso, el texto usa esta expresión.

Hoy, podemos preguntarnos en qué medida estamos conscientes de lo que significa caminar en la línea del perdón y de la reconciliación. Analizar en qué forma podemos seguir los pasos que nos propone el texto, lo que podemos llamar la pedagogía de la reconciliación. Qué de eso nos hace falta, qué hemos vivido y cuáles han sido los resultados. Invito a mis lectores a hacer un profundo examen de conciencia y a preguntarnos todos qué podemos hacer para empezar a construir el perdón y la reconciliación desde lo más profundo de nuestro corazón. Que no nos quedemos solo en lo externo de los actos masivos en las diferentes ciudades, sino que lleguemos a comprender el valor de la conversión personal para llegar a la paz. Gracias Papa Francisco por tus enseñanzas, por tus palabras, por tu testimonio y por tu visita a nuestro país.