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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Septiembre 25 de 2016
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El evangelista Lucas (Lucas 15,19-31) este domingo nos presenta un escándalo con lujo de detalles en la parábola de Lázaro y el rico epulón. Recordemos como describe a uno de estos dos personajes: “Había una vez un hombre rico, que vestía con gran lujo y elegancia y diariamente se daba espléndidos banquetes”.

Frente al anterior, que sólo merece el apelativo de epulón, comelón, describe al segundo: ”Había un pobre que se llamaba Lázaro, que se la pasaba tendido delante de la puerta del rico, cubierto de llagas y deseando calmar el hambre con lo que caía de la mesa del rico”
A la forma cómo el rico ganaba su dinero, le podríamos aplicar el pasaje de la semana pasada de Amós: “ustedes, que explotan al pobre y quieren acabar con los humildes. Con impaciencia esperan que termine la fiesta de la luna nueva para vender su trigo… Disminuyen la cantidad y aumentan el precio, usan balanzas falseadas, y venden hasta el desecho del trigo” (Amós 8,4-5).

En cuanto al pobre nos bastaría con recordar a tantos seres humanos tendidos en las calles y durmiendo allí, como nos los presenta la T.V., en Bogotá y otras ciudades. Al rico, si queremos pensar también en algo bien escandaloso, pensemos en esas personas que utilizan a los niños para que vendan drogas, ofreciéndoselas primero gratis a la entrada de los colegios.

Se trata esto último de un escándalo mayúsculo. Entre otras cosas porque los países del norte son los mayores consumidores, pero nosotros ponemos los muerto.

Dios quiera que como se ha pactado en la Habana, las FARC no sólo dejen las armas y este negocio, sino que ayuden a eliminar las siembras de estas peligrosas hierbas (la coca, la marihuana, etc.). Hierbas, que entre otras cosas, usándolas bien son un regalo del Señor para los enfermos.

Pero que empleándolas para envenenar personas son un pecado contra los Diez Mandamientos, contra la ley de Moisés, o como nos dice al final Lucas, frente a la petición del rico acerca del peligro de sus 5 hermanos en peligro de caer en el mismo pecado: “Ya tienen a Moisés y a los profetas: que les hagan caso”.

Por desgracia hoy este tipo de explotadores no se quieren convertir ni escuchando las palabras del Resucitado, que dio la vida para salvarnos. O como afirma la parábola al final, con una frase profética de Jesús a pronunciarla: ”tampoco se convencerán, aunque resucite un muerto” (Lucas 16,31).

Pidamos hoy al Señor por la paz del país y por la conversión de este tipo de personas, que tanto mal hacen a lo juventud y a la niñez.