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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Marzo 19 de 2017
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Hoy aparece el AGUA como tema en dos lecturas. La primera en el Éxodo, cuando el pueblo torturado por la sed, se queja ante Moisés por haberlo sacado de Egipto. El Señor le responde a Moisés con una ayuda efectiva. Lo manda golpear peña para que salga agua y beba el pueblo.

En el evangelio de Juan aparece nada menos que el Agua viva, con que Jesús calma la sed de la samaritana. Ésta al principio tomó la oferta al pie de la letra sin creer en el poder de Jesús, pero luego llevó, al pueblo vecino de los samaritanos, ella también agua viva.

Tan efectiva fue su acción que acogieron a Jesús. Cuando Él se quedó con ellos, le dijeron: “Ya no creemos por lo que tú nos contaste, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es, de veras, el salvador del mundo” (Juan 43, 42).

A este propósito, tengamos en cuenta que el Papa Francisco vendrá traernos estas dos aguas. La primera recalcando lo que afirmó en el LAUDATO SI: “El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos” (L.S., Nr. 28).

Más adelante, afirma: “Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muerte todos los días”. (L. S., Nr 29).

Y amplía más el problema: “Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convirtiendo en mercancía que se regula por las leyes del mercado” (L.S., Nr. 30). Sólo le faltó añadir una propaganda de tome agua embotellada por Coca Cola…

Pero más adelante afirma con firmeza: “En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas y por lo tanto es condición para el ejercicios de los demás derechos” (ibidem).

El Agua Viva, de seguro, también nos las traerá el Papa. Por eso tenemos que prepararnos para recibirla con sed. Qué bueno que en nuestras oraciones incluyamos peticiones para que estemos sedientos de escuchar las invitaciones a la conversión, a buscar construir la paz en nuestros corazones, en nuestras familias, en los vecindarios, pero en especial en los campos y en las comunidades campesinas.

Ojo!, no podemos extrañarnos de que salgan personas contrarias a esta visita. De seguro serán aquellas, a las que les caigan mal sus recomendaciones de moderar el consumismo, el uso perjudicial de los bienes, de compartir con mayor generosidad con los pobres, de cuidar los campos y no extender los monocultivos con detrimento del Bien Común. Y en especial, a los que atacan la minería ilegal, pero defienden la “legal” y la locomotora minera…