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Guíon para la radio

  •   Domingo Abril 30 de 2017
  •   Guión para la Radio
  •    José Martínez De Toda, S.J.

“Quédate con nosotros, que la tarde está cayendo” (Lc 24, 29)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).
Dos discípulos de Jesús se separan decepcionados del grupo de los Apóstoles, porque Jesús ya estaba muerto. ¿Cómo hace Jesús para devolverles la fe en Él y convencerles de que Él ha resucitado? Escuchémoslo.

Lectura del santo evangelio según San Lucas (Lc 24, 13-35)

NARRADOR/A – He aquí, el mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. Iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que, mientras iban conversando y discutiendo el uno con el otro, el mismo Jesús se acercó e iba con ellos. Pero sus ojos estaban velados, de manera que no le reconocieron. Entonces les dijo:

JESÚS – ¿Qué son estas cosas de que están conversando entre ustedes mientras caminan?

NARRADOR/A – Se detuvieron con semblante triste. Y respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo:

LOS DE EMAÚS – ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes las cosas que han acontecido en estos días?

NARRADOR/A – Entonces él dijo:

JESÚS – ¿Qué cosas?

NARRADOR/A – Y ellos dijeron:

LOS DE EMAÚS - De Jesús de Nazaret, que era un hombre profeta, poderoso en obras y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y de cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros dirigentes para ser condenado a muerte, y de cómo le crucificaron. Nosotros esperábamos que él era el que habría de redimir a Israel. Ahora, a todo esto se añade el hecho de que hoy es el tercer día desde que esto aconteció. Además, unas mujeres de los nuestros nos han asombrado: Fueron muy temprano al sepulcro, y al no hallar su cuerpo, regresaron diciendo que habían visto visión de ángeles, los cuales les dijeron que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.

NARRADOR/A – Entonces él les dijo:

JESÚS – ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciese estas cosas y que entrara en su gloria?

NARRADOR/A – Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas, les interpretaba en todas las Escrituras lo que decían de él. Así llegaron a la aldea a donde iban, y él hizo como que iba más adelante. Pero ellos le insistieron diciendo:

LOS DE EMAÚS - Quédate con nosotros, porque es tarde, y el día ya ha declinado.

NARRADOR/A – Entró, pues, para quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo y les dio. Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro:

LOS DE EMAÚS -¿No ardía nuestro corazón en nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos abría las Escrituras?

NARRADOR/A – En la misma hora se levantaron y se volvieron a Jerusalén. Hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, quienes decían:

APÓSTOL – ¡Verdaderamente el Señor ha resucitado y ha aparecido a Simón!

NARRADOR/A – Entonces ellos contaron las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo se había dado a conocer a ellos al partir el pan.

Pregunta 1 – ¿Qué es lo más comprometido en una Misa?

<Un catequista preguntó un día a un grupo de jóvenes que se preparaban para la Confirmación:

-“¿Cuál es la parte más importante de la misa?” La mayoría respondió:

-”La consagración”. Pero uno contestó:

-“La parte más importante es el rito de despedida”. El catequista sorprendido le preguntó: -“¿Por qué dices eso?” Y éste le respondió:

-“La misa sirve para alimentarnos con la Palabra, el cuerpo y la sangre del Señor. Pero la Misa comienza cuando termina. Salimos a la calle para hacer y decir lo que dijeron los discípulos de EMAUS: “Hemos reconocido al Señor al partir el pan, está vivo, y vive para siempre y para nosotros”.> (Félix Jiménez, escolapio)

Pregunta 2 – ¿Qué pasó en esa historia de Emaús?

El mismo día de la resurrección del Señor en la tarde, Cleofás y otro discípulo de Jesús se van desilusionados de Jerusalén después de haber visto el fracaso de Jesús en la Cruz. Se van a Emaús, a 11 kilómetros de Jerusalén; quizá eran de allí.

Jesús comienza actuando como el Buen Pastor, que va recogiendo sus ovejas descarriadas. Esta historia se considera como un modelo de cómo tratar a una persona con un problema. He aquí los pasos dados por Jesús:

- 1º) Jesús sale a buscar a esos discípulos derrotados, y se hace el encontradizo y el ignorante con ellos. Los ve tristes y les pregunta por qué están tristes. La iniciativa es de Jesús. Ellos no piensan que es Jesús.

- 2º) Jesús deja hablar a los discípulos, deja que se desahoguen y le cuenten todo. Él escucha dándoles tiempo.

- 3º) Él les habla de una forma convincente, que nos recuerda los tres recursos retóricos de Aristóteles.

Pregunta 3 – ¿Cuáles son?

- Jesús apela a la lógica, explicando que todo eso había sido ya profetizado (Logos).

- Jesús apela a la pasión y a la emoción: ellos confesaron después que sus corazones ardían, mientras Él hablaba (Pathos).

- Jesús apela a la ética; ellos lo consideran ya como un hombre de fiar, como un buen amigo, y lo invitan a quedarse con ellos en su casa a cenar y pasar la noche (Ethos).

Es decir, se los ha ganado a nivel humano. Se consideran afortunados por haberse encontrado con Él. Ha sido una grata sorpresa y una gran alegría escucharlo.

Y van llegando a su casa de Emaús. Jesús, muy educadamente, no se autoinvita a quedarse con ellos, sino que hace como que se despide de ellos para seguir adelante su camino. Aún no es de noche y puede aprovechar la luz de la tarde para hacer algún kilómetro.

Pero ellos lo detienen, y lo invitan a pasar la noche en su casa. Quieren seguir escuchándolo. Les ha abierto nuevos mundos.

Y Él acepta. Así acabará convenciéndoles de su resurrección.

Pregunta 4 – ¿En qué momento reconocen que es Jesús?

Ellos sacan pan y vino, que no faltaba en aquellas casas y familias de pueblo.

Y ¿quién reparte el pan? La costumbre judía era que en un grupo, el líder o Maestro del grupo iniciaba las comidas, como hacen los padres en una familia dándoles el pan y el plato de comida a los hijos.

Aquí el dueño de casa le cede este honor a Jesús.

Y Jesús hace tres gestos seguidos, lo que debía ser habitual en Él, cuando iba con sus discípulos por Galilea: bendice el pan, lo parte y se lo da a ellos. Así hizo también en la Multiplicación de los panes y en la Última Cena.

Y ahí cayeron en la cuenta de que aquel buen hombre era Jesús. Él quiso que lo descubrieran al partir del pan, en el rito eucarístico. Por eso en la Iglesia la Eucaristía es tan importante y tan característica.

Pero Él desapareció al momento. “Es necesario que yo me vaya”, había dicho en vida.

Y echando fuera todo miedo y fatiga, se volvieron esa misma noche a la comunidad de Apóstoles y seguidores de Jesús en Jerusalén, que estaban seguramente en el Cenáculo, donde habían tenido la Última Cena (Lc 24, 36-43). Y allí compartieron con ellos la gran noticia de que habían estado con Jesús resucitado.

Pregunta 5 – Pero, si ellos conocían bien a Jesús por ser sus discípulos, ¿por qué no lo reconocieron al momento cuando apareció caminando junto a ellos al principio?

Jesucristo en su vida terrenal estaba atado como nosotros a una forma concreta de cuerpo: varón, judío, de 33 años, pelo largo, barba, estatura media, con la ropa que se usaba entonces.

Pero, al resucitar, no está atado ya a ningún tipo de cuerpo, puede elegir cualquier forma, puede aparecer o desaparecer según quiera. De hecho sólo se aparecería a sus amigos, a los que Él quería.

Pregunta 6 – ¿Se relaciona este relato de Emaús con la Eucaristía?

El relato de Emaús tiene la misma dinámica de nuestras celebraciones Eucarísticas de hoy. Tiene cuatro partes:

1º) El Señor nos sale al encuentro y “se mete” en nuestra vida para darnos la suya. Pero quiere que le contemos lo que vivimos, cómo nos sentimos, cómo estamos, lo bueno y lo malo (Son los ritos iniciales de la Misa de saludo y de pedir perdón).

2º) El Señor nos explica la Escritura para iluminarnos y encender nuestra fe (Es la liturgia de la Palabra).

3º) El Señor parte para nosotros su pan para alimentarnos y crear comunión (Es la liturgia eucarística).

4º) Quedamos transformados/as en apóstoles, enviados a anunciar el evangelio por todas partes (Son los ritos de despedida).

En la Misa hay una Misión: comunicar a los demás “lo que hemos visto y oído”.

Pregunta 7 – ¿Cuál es la Buena Noticia del episodio de Emaús?

-Bondad de Jesús, que nos busca, nos consuela, nos habla.

-Él es nuestro Amigo, y lo invitamos a que se quede.

-Nos da su comida, su Eucaristía, que nos da fuerzas para abrir los ojos y reconocerle. Para reconocer a
Jesús, sólo sirvió la Eucaristía, el partir el pan. Los tres recursos de Aristóteles (lógica, ética y pasión)
sólo sirvieron de preparación.

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí estaremos con Jesús resucitado en el pan y el vino, convertidos en su cuerpo y su sangre. También está allí en la unión de los hermanos: “Siempre que haya dos o tres personas reunidas en mi nombre, allí estaré yo también”.