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Guíon para la radio

  •   Domingo Julio 16 de 2017
  •   Guión para la Radio
  •    José Martínez De Toda, S.J.
  •    Ordinario

Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas.


Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).

El Evangelio del domingo de hoy nos cuenta la Parábola del Sembrador, que es un
examen de cómo recibimos la Palabra de Dios. Escuchémoslo.

Lectura del santo evangelio según San Mateo (Mt 13, 1-23)

NARRADOR/A – Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:

JESÚS – Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos ciento, otros sesenta, otros treinta. El que tenga oídos, que oiga.

NARRADOR/A – Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:

DISCÍPULOS – ¿Por qué hablas en parábolas?

NARRADOR/A – El les contestó:

JESÚS – A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del Reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran, sin ver, y escuchan, sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: "Oirán con los oídos, sin entender; mirarán con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure". Dichosos sus ojos porque ven, y sus oídos
porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ven ustedes, y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyeron, y no lo oyeron.

Ustedes, oigan lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se
queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.

Pregunta 1 – ¿Hacemos caso de la Palabra de Dios?
Escucha esta historia

<Una madre del interior del país tenía tres hijos estudiando en la universidad. Después de las vacaciones les regaló a cada uno una planta para que alegrara sus habitaciones en la gran ciudad de cemento. Al final del curso fue a ayudarles a recoger sus cosas.

En la habitación del hijo mayor estaba la maceta, pero sin la planta. Y explicó él:

-Ay, mamá. Me olvidé de sacarla de la caja y, cuando la saqué, ya estaba muerta.

El segundo hijo tenía la planta en una estantería. Pero estaba también seca.

-Mira, mamá. La planta estuvo muy hermosa hasta los exámenes y las fiestas, pero entonces me olvidé de regarla. Pero la planta del tercer hijo estaba verde y hermosa.

- “¡Qué belleza!”, dijo la madre. “Tú no mataste la planta”.

-Claro que no. La planta me recordaba tu cariño y yo sabía que tú querías que la regara todos los días. Y, ya ves, ha crecido mucho. > (Félix Jiménez, escolapio)

Hoy Jesús nos cuenta una historia parecida: la del sembrador, que sembró en diversos tipos de tierra. La semilla que más produjo fue la que fue recibida con amor y mucho aprecio, es decir, la que cayó en buena tierra.

Pregunta 2 – ¿Cómo es la parábola exactamente?

Un sembrador echó la semilla por todas partes, y parte cayó en el camino, parte en las rocas, parte en unas zarzas, y parte en tierra buena. Sólo la tierra buena produjo buenos frutos.

Los campos en Palestina eran pequeños, y estaban rodeados de muchos caminos.

Y lo recogido en la cosecha fue muy diverso. Lo normal es recoger cinco veces o 10
como máximo. En cambio, la parábola habla de una semilla, que produjo unas veces cien, otras sesenta, otras, treinta. Es decir, siempre más abundante que lo normal.

Pregunta 3 – ¿Cuál es el simbolismo de la parábola? ¿Qué significa la
semilla?

La semilla es “la Palabra del reino”, es la Palabra de Dios encarnada, es Jesús, que
murió en la cruz, pero para dar fruto, para resucitar y ser instrumento de salvación para todos.

Jesús siembra en nuestro corazón el amor, la paz, el perdón.

Pero la palabra de Dios es recibida por la gente de muy diversas maneras: unos la
aprovechan, otros no le hacen caso. Y los resultados son muy variados.

La Palabra de Dios actúa en el corazón de las personas y crea crecimiento que se
manifestará con el tiempo. No debemos desesperarnos si los resultados no son inmediatos.

Pregunta 4 – ¿Cómo reacciona la gente ante la Palabra de Dios?

1.La semilla que cayó en el camino, se quedó allí, vinieron los pájaros y se la comieron.

Significa que hubo una escucha superficial de la Palabra de Dios sin raíces. Había demasiada distracción, no se recibía con fe. Es la tierra dura de los fariseos, cerrados a la Palabra y atacando a Jesús.

2. Otra semilla va a los pedregales o a la roca cubierta por una capa fina de tierra. La semilla recibe el calor de la roca que está debajo, y brota rápidamente. Sin embargo, no puede desarrollar fuertes raíces en aquel terreno tan rocoso y pronto se marchita y muere.

El terreno pedregoso simboliza a quien vive un entusiasmo pasajero, pero no hay raíces en él. Acoge con entusiasmo la Palabra, pero no la conserva en el corazón, no la rumia. Le falta compromiso y lealtad. Con la dificultad olvidará la Palabra y se volcará en otras cosas.

3. Otra semilla cayó entre espinas. Las espinas representan las preocupaciones del mundo y el afán de vanagloria y de riquezas. Ellas sofocan la Palabra y la hacen infructuosa, pues no se puede servir a dos señores. Les gusta la Palabra, pero queda ahogada por la ansiedad y el stress.

Ejemplos de tierra de zarzas con espinos: son el joven rico, tan apegado a la riqueza, que no sigue a Jesús; los hijos de Zebedeo, que piden los primeros puestos en el reino de Jesús; y los demás apóstoles que se molestaron contra estos hijos de Zebedeo, porque se les quisieron adelantar.

Por fin, está la Palabra sembrada en terreno bueno. Aquí la Palabra fue escuchada y comprendida; y por eso produce mucho fruto. Jesús dice: "Quien permanece en mí y yo en él, da mucho fruto" (Jn 15,5).

Pregunta 5 – ¿Cuáles son los mensajes más específicos de este Evangelio?

Son varias las lecciones:

1.La iniciativa es de Dios. “Salió un sembrador a sembrar…” Eso de que Dios ‘salió’
era algo muy raro, maravilloso y sorprendente para los judíos, pues Dios era algo inaccesible.

Sólo estaba en el Sancta Sanctorum del Templo. Nadie podía estar con Él.

2.La semilla, es decir, Jesús, la Palabra de Dios, es igualmente buena para todos. La culpa de que no crezca debidamente no es de la semilla, sino del que escucha.

3.El sembrador echa la semilla con abundancia, sin demasiados cálculos. No mira el mérito de nadie. Es la grandeza y gratuidad del sembrador, que derrocha su semilla sobre todas partes, hasta en el camino.

4. Hay también una universalidad de la semilla, pues es echada sobre todo tipo de
personas. En cambio, según los judíos, Dios era muy selectivo: sólo amaba a los ricos y al pueblo elegido.

5. Dios no nos obliga a aceptar su Palabra. Quedamos libres ante ella. Dios no
fuerza a nadie.

6. Nos pide el consentimiento y la colaboración. Inclusive podemos ayudar a la
siembra regando, quitando piedras.

Pregunta 6 – ¿Hay personas, en que se sembró bien la Palabra?

María creyó en el cumplimiento de la Palabra del Señor, y se puso en camino para ayudar a Isabel y acompañar a Jesús hasta la dramática hora de la cruz.

Así hicieron también los apóstoles, que dejaron todo por seguir al Maestro.

Otros ejemplos de buena tierra fueron la samaritana, el Geraseno, Pablo…

También nosotros podemos serlo. Si tenemos esta disponibilidad de María y de los apóstoles, las parábolas de Jesús y todas las palabras de Dios podrán cambiar nuestra vida.

¿Qué hago con la Palabra de Dios? ¿Cuál es la Palabra de Dios?

“¡Predícame, padre, predícame, madre! Por un oído me entra, por otro me sale”.

Despedida

Les invitamos a la Eucaristía para pedirle al sembrador que nos ayude a dar los frutos buenos de la responsabilidad de padres, de la fidelidad de esposos, de la preocupación de los hijos, del trabajo bien hecho, del amor a la iglesia, de una fe cada día más viva y compartida.