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Murmullo de una brisa suave (I Reyes 19, 12).

  •   Domingo Agosto 13 de 2017
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Ordinario

El evangelio de hoy se presta para que meditemos en el poder de Cristo sobre la naturaleza, en este caso sobre las olas del mar, por un viento fuerte y en el temor a hundirse de Pedro y los apóstoles. Jesús los conmina por su poca fe y después hace que el viento se calle. Entonces ellos se postran ante Jesús y confiesan: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios” (Mt. 14,33).


Pero también tenemos una enseñanza muy bella en la primera lectura. Fue cuando Elías salió de la cueva esperando el paso de Yahvé. A Dios no lo encontró en el viento huracanado, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en el murmullo de una brisa suave (I Reyes 19, 12).

El autor quiso darnos una enseñanza, que parecería contraria al evangelio de hoy. Es lógico que cuando estamos en un peligro grave acudamos al Señor. Pero también con frecuencia no aprovechamos momentos de “brisa suave”. Son aquellos cuando en una salida de descanso pasamos por un sitio bello, por un parque sereno o cuando vamos en una caminata ecológica en medio de la naturaleza.

Qué bello sería en eso momento de brisa suave o de peligro grave, orar en silencio y contemplar la obra del Señor. O también, en nuestros días, rezar la oración por la Visita a Colombia del Papa Francisco. Por ser larga, sólo copiamos la primera parte: Padre de misericordia, Tú has sembrado en nosotros la semilla de la fe, para que seamos hijos tuyo y discípulos misioneros de Jesucristo. Haz que nuestra vida sea testimonio visible de tu Reino y demos a conocer a todos tu Palabra.

Te damos gracias por el papa Francisco, y te suplicamos que su visita a Colombia sea un tiempo de bendición, que nos confirme en la fe y nos ayude a dar el primer paso, para comenzar con Cristo algo nuevo en bien de todos los colombianos.

La oración continúa pidiendo que suscite en nuestros corazones esperanza, perdón, amor y paz para que con la ayuda del Espíritu Santo, nos hagamos posible el reencuentro entre todos por medio de la reconciliación y pidiendo que por intercesión de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá esta visita nos abra la mente y el corazón al Evangelio.

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