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Tiende sus manos al pobre y las tiende al desvalido

  •   Domingo Noviembre 19 de 2017
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Ordinario

En algunas ciudades encontramos gente durmiendo en las calles y sufriendo hambre. En el campo en cambio, hallamos campesinos que sufren porque sus fincas corren el peligro por la contaminación de las quebradas y por otros daños a sus sembrados.


La primera lectura nos presenta a la mujer que sabe trabajar, además “tiende sus manos al pobre y las tiende al desvalido”. La segunda nos invita que no vivamos dormidos como los malos, antes bien que nos “mantengamos despiertos y vivamos sobriamente”.

El evangelio de Mateo nos presente, con una original parábola, al hombre que se fue a viajar y dejó sus bienes a sus servidores de confianza, pero uno de ellos resultó miedoso y perezoso. Y mereció un gran reproche.

Si de algo, en este sentido, está necesitando el país es que continúen las Consulta Populares, para que sea la misma gente de los lugares, donde se corre el peligro de contaminación de los ríos y de los ecosistemas, quienes decidan si se ceden los terrenos a las empresas extranjeras o no. Por fortuna, las consultas han resultado bien favorables al bien común, tanto de las familias como del país.

Por desgracia el gobierno actual piensa no financiar más estas consultas. Pero por fortuna la reacción ha sido inmediata. Por ejemplo, el alcalde del municipio de Córdoba en el Quindío, se ofreció él mismo a gestionar los recursos para que el de 3 de diciembre se realice la consulta.

Otra respuesta excelente la dio el ambientalista presidente de la Fundación Cosmos: “Si no se pueden financiar las consulta populares, entonces que no se financien tampoco las campañas políticas que ya sabemos son para subir a puestos de representación popular a políticos corruptos”.

Nosotros, como cristianos, debemos apoyar todo lo que sea a favor de los pobres, de los trabajadores y de los campesinos, amenazados por quienes no duermen sino pensando en cómo aumentar sus propias ganancias.

Algo de esta queja sería válida hace unos años para la jerarquía, en cuanto al campo de la Ecología. No se veía gran preocupación. Pero ahora gracias a la encíclica Laudato Si, ya no lo es. Las cosas van cambiando por fortuna.

Una prueba de ello es la convocatoria del Papa a tener un Sínodo con todos los obispos de la región Amazónica. Es señal de querer cuidar este pulmón del mundo, para bien de toda la humanidad.

La misma encíclica lo advierte: “Mencionemos, por ejemplo, esos pulmones del planeta repletos de biodiversidad que son la Amazonía y la cuenca fluvial del Congo, o los grandes acuíferos y glaciales. No se ignora la importancia de estos lugares para la totalidad del planeta y el futuro de la humanidad” (L. S. n.38).

Lo mismo se diga de la cuenca del río Bogotá. El 4 de octubre de este año asistieron más de 40 sacerdotes, al seminario de la diócesis de Engativa, a la convocatoria para afrontar el problema tan terrible de los daños, que causa a la salud de los millones de personas, su grande contaminación.

Estuvieron presentes, la mayoría párrocos, tanto de los sitios del nacimiento del río en Villa Pinzón, como de Girardot, en donde desemboca al Magdalena, toda esta alcantarilla de suciedades que recoge en la sabana de Bogotá. Todos se sentían interesados en concientizar a sus fieles e influir en las instituciones que pueden aportar a la solución.