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“Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”

  •   Domingo Enero 21 de 2018
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Ordinario

El objetivo del Congreso de la República no es pensar sólo en sí mismo, sino en país. Por olvidar esto los congresistas o por la frecuente corrupción, no ha realizado una Reforma Agraria que nos hubiera librado de una guerra de más de 50 años, ni pensado en leyes favor de los necesitados. Por eso vemos tanta desocupación y tanta gente durmiendo en la calle.


El objetivo de la Iglesia tampoco es ella misma, sino extender el Reino de Dios. Por eso Marcos nos narra cómo después de que arrestaron a Juan Bautista, Jesús se dirigió a Galilea a predicar el Evangelio y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios a está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio” (Mc 1, 15).

La palabra Reino de Dios nos pone a pensar primero en el cielo, en la vida eterna. Pablo invita a los Corintios a pensar así, pues “este mundo es pasajero” (I Cor, 7,31). Sin embargo, el Reino de Dios comienza acá. En efecto ¿Cuándo reina Dios? Cuando construimos un mundo justo, un mundo donde reina la solidaridad, la fraternidad, la compasión y la paz.

El Papa Francisco nos invita a pensar también en la Vida Eterna, pero sin descuidar la Casa Común. En el capítulo final de la encíclica Laudato Si, titulado MÁS ALLÁ DEL SOL, esta es la exhortación:

“Mientras tanto, nos unimos para hacernos cargo de esta casa que se nos confió, sabiendo que todo lo bueno que hay en ella será asumido en la fiesta celestial. Junto con todas las criaturas, caminamos por esta tierra buscando a Dios” (L.S. n. 244).

Por eso rechaza una actitud parecida a la de los congresistas, para quienes “ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposición de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma de lo que tiene delante. Por eso el ser humano y las cosas han dejado de tenderse amigablemente la mano para pasar a estar enfrentados” (L.S., n.106).

Construir el Reino de Dios es luchar porque Dios reine. Y esto se logra de muchas maneras: trabajando con amor y sinceridad por la Justicia Social, por el bien de la Comunidad y de las Familias, por el Cuidado de la Naturaleza.
En frases del Papa: “El amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas la acciones que procuran construir un mundo mejor” (L.S., n. 231).