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“Por la mañana, muy de madrugada, se levantó y se fue a un lugar despoblado y allá se puso a orar”.

  •   Domingo Febrero 04 de 2018
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Ordinario

Qué bella la descripción de los milagros de Jesús que nos presenta el evangelio de Marcos el día de hoy. Pero cómo da de pensar la frase con que relata su espacio dedicado a la oración personal en silencio en contacto con la naturaleza.


“Por la mañana, muy de madrugada, se levantó y se fue a un lugar despoblado y allá se puso a orar”. Es una invitación a todos nosotros a imitar su ejemplo. Pero de una manera muy especial para las personas que trabajan en el campo de la Ecología: salir al campo y allí orar.

Así el Papa Francisco define a su santo elegido para tomar su nombre, San Francisco de Asís: “Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo” (L. S. nr. 10).

Qué bonito es salir a caminar y contemplar sitios como los Jardines Botánicos, mirando los árboles y las plantas. Pero sobre todo deteniéndose en ver la belleza de las flores que estos nos presentan, como queriendo decirnos: Piensa en mi Señor y Creador. Y en tu Señor y Creador.

No nos cansamos de repetir que no es lo mismo Ver, que Mirar ni que Admirar. Puedo ver los árboles y flores, pero eso lo hace cualquiera, pero qué bello es pasar a Mirar y más aún Admirar. Entonces estamos en el campo de la estética y de la mística.

Las personas ciegas, no ven esto, pero nos dan otro ejemplo, pues salen a pasear, suelen ser las que primero pasan de Oir al Escuchar. Escuchan con cariño el canto de los pajaritos, el sonido del viento, el rumor de las quebradas. Y con frecuencia nos invitan a Orar.