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“Los recursos de la tierra también están siendo depredados"

  •   Domingo Febrero 25 de 2018
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Cuaresma

La primera lectura de hoy alaba al patriarca Abraham porque obedeció a Dios. Él se puso feliz y ofreció al Señor Dios un carnero que encontró enredado en una maleza. La frase final del texto es muy diciente: “En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque obedeciste a mis palabras” (Génesis 22, 18).


Hoy en día tampoco falta gente que también esté obedeciendo a Dios en lo que se refiere al cuidado de la Casa Común. Por ejemplo, la ciudad de Nueva York, en cabeza de su alcalde Bill de Brassio, emprendió acciones legales contra la Exxon Mobil, Chevron y otras tres grandes compañías.

Estas empresas hacen parte de una lista de 100 compañías responsables del 71% del cambio climático. El argumento es muy válido. Esas 5 compañías petroleras causan el 11% de todos los gases de Efecto Invernadero.

Ojalá muchas personas obedecieran a Dios, como dice el Papa Francisco no entendiendo mal la economía, como sucede con frecuencia por gente de mentalidad capitalista: “Los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva” (Laudato Si, nr. 32).

La encíclica afirma a continuación: “La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes no sólo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y múltiples servicios”.

Pero lo más triste en este caso es constatar lo siguiente. En este número de personas que luchan por los bosques y selvas, para que no sean destruidas, habría que incluir a 197 personas de nuestro país, asesinadas por defender el Ambiente y el Territorio, en el año pasado.

Podríamos también hablar de la belleza de estar en los montes sirviendo al Señor y contemplando su grandeza como les sucedió Pedro, Santiago y Juan. Nos dice el evangelio de hoy que ellos al bajar quedaron reflexionando sobre que quería decir aquello de “resucitar de entre los muertos”.

Hoy sabemos que esto es el fruto del sacrificio de Jesús en la cruz, pero que Él nos pide no sólo esperar para después de la muerte el Reino de Dios, sino extenderlo desde ahora, con el Amor, la Fraternidad, la Justicia y el cuidado de la Casa Común, de modo que se note de verdad que Dios reina.