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“El ambiente natural está lleno de heridas"...

  •   Domingo Marzo 25 de 2018
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Cuaresma

La Entrada a Jerusalén en una burrita y la Pasión del Señor Jesús se prestan para hacernos tomar conciencia de la invitación a vivir evangélicamente nuestra vida y la necesidad de estar en contra de la destrucción y la muerte de las personas y también de la misma naturaleza.


El burrito en este sentido es una prueba de que Jesús no cayó en la tentación del poder, de entrar a Jerusalén de una forma gloriosa, acompañado de un ejército y de una caravana de camellos, como un rey de entonces. Entró humilde y sencillo, como Él quería que fuéramos sus seguidores.

La pasión y muerte del Señor, descrita por Marcos nos invita a pensar también en la pasión que están sufriendo tantas personas que viven y duermen en la calle, es decir, en ciudades donde la gente piensa que todo es suyo, que los demás no tienen derecho a vivir como humanos.

Pero además es una invitación a que pensemos en la muerte de la Naturaleza, pues también hay personas hoy en día que se creen dueñas de toda la creación y que pueden acabar con los bosques y con las aguas. Basta pensar en los dueños de compañías de explotación del oro o el petróleo. Se están adueñando de nuestro país gracias a la debilidad de nuestros gobernantes que les conceden tan fácil las licencias.

Con toda razón el Papa Francisco nos recuerda en la encíclica la Laudato Si cómo ya Benedicto XVI nos invita a “eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial y a corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto al medio ambiente” (n. 6).
Más adelante señala cómo el mismo Papa parece describir la pasión del mundo actual con estas palabras: “el ambiente natural está lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. También el ambiente social tiene sus heridas….” (ibídem).

¿Qué podemos hacer, en las próximas elecciones para votar por personas que se comprometan a defender el Medio Ambiente? ¿Nosotros a qué nos sentimos invitados en esta Cuaresma al respecto?

Labra Luz directamente se refiere a Dios. Él es la Luz que ilumina a todo ser humano. Su acción aparece claramente en la ORACIÓN DE LA TIERRA, con la cual termina la encíclica Laudato Si, invitándonos a “contemplar admirados, a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criatura en nuestro camino hacia tu luz infinita” .

Después la palabra Luz se refiera a las criaturas en las que debemos reconocer que “estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas, Tú que rodeas con tu ternura todo cuanto existe”.

Pero además de admirar la naturaleza, estamos invitados al cuidar la Casa Común: “para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie. Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto vale a tus ojos”

Y esta invitación se hace más clara con el propósito práctico que tiene: “para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción. Toca los corazones de los que buscan solo beneficios a costa de los pobres de la tierra”.

Tomemos como una invitación y un consejo práctico este domingo el no gastar la luz eléctrica inútilmente. Apaguemos los bombillos y lámparas cuando no las estamos usando.