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“Yo soy el buen Pastor”

  •   Domingo Abril 22 de 2018
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Pascua

Hoy el evangelio de Juan nos ofrece la parábola del Pastor y las Ovejas, que goza de un bello tinte ecológico. Coloca obviamente la escena en el campo, pero con aplicaciones a la Casa Común.


Pensemos primero, cómo Jesús toda su vida con las obras y las palabras nos ha dicho: “Yo soy el buen Pastor”. En estos días de Pascua se nos presenta, no sólo como pastor terreno, sino celestial: “El Nuevo Testamento no sólo nos habla de un Jesús terreno y de su relación tan concreta y amable con todo el mundo. También lo muestra como resucitado y glorioso”. Así nos lo presenta la LAUDATO Si (n. 100).

Pero esta parábola, tomada de la vida del campo, tiene un dinamismo tal que nos hace pensar también en situaciones parecidas a aquellas descritas por Juan: “el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye”.

Esto es evidente cuando vemos la actitud de nuestros gobernantes en relación con la macroempresas, que con sus dólares quieren comprar nuestras reservas naturales y perjudicar a los asalariados y a nuestros campesinos.
Qué bueno que en nuestro discernimiento sobre por quién votar en las próximas elecciones, nos fijáramos quién toca el tema y se compromete a defender las Consultas Populares.

El texto sigue invitándonos a profundizar en nuestra fe, en la oración y en nuestros compromisos con las ovejas, que en este caso son nuestros hermanos. Dice así: “Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí…”. Qué fácil es decir que conocemos a nuestros vecinos, pero que difícil aplicar este término a otras personas. Por desgracia, a veces también a nuestros familiares.

Cuando salimos a las calles, vemos personas durmiendo por la noche en ellas. Nos olvidamos o ignoramos que por no haber hecho una Reforma Agraria, muchas familias campesinas fueron desalojadas del campo por las guerrillas o por los paramilitares. Sea esta una invitación a mirar qué candidatos aceptan la reforma agraria y quiénes no.

Hoy las ciudades también vemos en las calles de Bogotá indígenas venidos de sitios de siembra de coca, ahora pidiendo limosna en las calles para comprar con este dinero esta droga que ayudaron a plantar en sus tierras.
Pensemos, por último, en personas que han abandonado la Iglesia fundada por Jesús y constituida bajo el pastoreo de Pedro. Muchas tal vez ignoran los planes del partido republicano, que por temor a la Teología de la Liberación católica, decidió a mandar dólares para dividirnos.

Apliquemos por último la parábola a personas, que no han oído hablar casi del Buen Pastor: “Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las atraiga también a ellas”