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En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común

  •   Domingo Mayo 20 de 2018
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Pascua

En la Primera Carta de S. Pablo a los Corintios nos dice en la liturgia de hoy: “Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.


En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común” (1 Cor., 12,4).

Ya comentamos cómo el Papa Francisco en su encíclica Sobre el llamado a santidad en el mundo actual pone ejemplos de santidad en la vida ordinaria y cómo habla de varias espiritualidades y recuerda cómo en la Laudato Si incluye una espiritualidad ecológica.

Se ofrece, pues, una invitación a vivir la santidad en este campo, donde se presentan muchas oportunidades de realizarla en diferentes servicios y diferentes actividades. La pregunta es: ¿Cómo descubrir esos servicios y actividades? La respuesta no es difícil: analizando qué sucede actualmente en el mundo actual, qué está afectando de modo particular la Casa Común.

El evangelio de Juan en este domingo nos invita a recibir el Espíritu Santo y a pedir perdón por nuestros pecados. Y en el campo ecológico sí que existen faltas graves, que normalmente las personas al acercarse al sacramento de la Reconciliación no confiesan.
Por ejemplo, gente que gasta luz sin preocuparse de apagar los focos de sus casas; gobiernos que no hacen nada por cambiar las energías producidas por el carbón o el petróleo, que tanto contaminan, por energías eólicas o solares, que nos defienden a todos.
Hay gente que arroja al suelo cuanto papel y plástico consume, sin preocuparse de que esto cae en las alcantarillas y va luego a las quebradas y es la causa de las graves inundaciones de los barrios pobres.

Hay gente que implementa una ganadería que destruye los ecosistemas, acabando con los árboles. En el país hay 34 millones de hectáreas dedicadas a la ganadería, cuando las tierras aptas para esa actividad apenas alcanzarían para los 15 millones de hectáreas.
Según el Ministerio del Ambiente, entre el 1990 y 2015 cayeron el 60% de los árboles para que unos pocos ganaderos acaparan esas tierras con vacas o especularan con esos terrenos.

Por fortuna ya casi 3.000 ganaderos han optado por una ganadería sostenible, por sistemas silvopastoriles. Según el coordinador del proyecto Ganadería Colombiana Sostenible, “a mayor cantidad de árboles, mayor productividad” (El Espectador, lunes 30, 2018).

Que el Espíritu Santo nos ayude a vivir una espiritualidad ecológica para bien de los habitantes de la Casa Común.