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“Al que recogía mucho, nada le sobraba; al que recogí poco nada la faltaba”.

  •   Domingo Julio 01 de 2018
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Ordinario

San Pablo a los Corintios les recuerda que se distinguen en todo: en la fe, en palabra, en sabiduría y en amor. Los invita ahora a que se distingan por la generosidad.


Y al final les dice: “Al que recogía mucho, nada le sobraba; al que recogí poco nada la faltaba”. 2 Cor.8,15). La invitación, pues, es a que con la abundancia remediemos las necesidades de los hermanos pobres. ¿Cómo se aplicaría esto al campo ecológico? Se trata no tanto de limosnas a los más necesitados, pero sí a todos los pobres.

Ciertamente la técnica, el paradigma tecnológico, tiende a ejercer dominio sobre la economía y la política. Y entonces el problema es que la economía asume todo desarrollo tecnológico en fundición del rédito, y de las ganancias, sin prestar atención a las eventuales consecuencias negativas sobre el ser humano.

La encíclica LAUDATO SI, nos afirma al respecto: “las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental” N.109).

Y añade el Papa Francisco que quienes lo no lo afirman con palabras lo sostienen con los hechos, cuando no parece preocuparles una justa dimensión de la producción, una mejor distribución de la riqueza, un cuidado responsable del ambiente o derechos de las generaciones futuras.

Ciertamente el cuidado de la Ecología Integral es una manera de preocuparnos del bien de toda la humanidad, en especial de las personas pobres que sufren las consecuencias del descuido del aire, de la contaminación de las aguas, etc.

En ciudades como Medellín y Bogotá la contaminación del aire, que se respira, llega a límites bien perjudiciales para todos los habitantes, en especial los que viven en las calles y en los barrios más pobres donde casi no existen árboles.

Cuando yo siembro un árbol, éste nos produce Oxígeno gratis, el cual se orienta tanto hacia el norte o como hacia el sur. En Medellín los barrios más pobres están al norte, en Bogotá al sur y es allí donde más falta vegetación.

Seamos generosos como nos invita Jesús en las Bienaventuranzas y Pablo hoy en su carta a los Corintios. Dios nos premiará la generosidad y caridad con que le respondamos, en especial si pensamos en los pobres..