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La ecología y los pobres

  •   Domingo Diciembre 16 de 2018
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Adviento

Las respuestas de Juan Bautista a la gente que le preguntaba qué debían hacer, nos pueden hacer pensar mucho. Leamos algunas en el evangelio de hoy: “Quien tenga dos túnicas dé una al que no tenga ninguna, y quien tenga comida, haga lo mismo”… “No cobren más de lo debido”… “no extorsiones a nadie”.


Evidentemente ante la pregunta sobre qué podemos hacer por los pobres hay muchas respuestas. Unas inmediatas como dar limosnas o ayudas a personas necesitadas. Otras mediatas y a largo plazo como puede ser votar por políticos, ¡no por politiqueros!, que se preocupen por la situación social.

Pero también podríamos pensar desde el punto de vista ecológico qué respuestas, qué soluciones habría. Bastaría con abrir y leer el capítulos II de la encíclica LAUDATO SI del Papa Francisco sobre LO QUE ESTÁ PASANDO A NUESTRA CASA, para encontrar 22 veces la palabra POBRES o POBREZA.

Y es que en realidad hallaremos muchos casos en que la encíclica nos invita a reflexionar, por ejemplo: “La exposición a los contaminantes atmosféricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los más pobres” (L. S., n.20). Lo mismo se diga sobre la Cultura del Descarte y de la cantidad de papel que se desperdicia. Un ejemplo muy concreto es el de los plásticos que se echan a las calles, que van a las alcantarillas y llegan a los barrios más pobres que están junto a los ríos.
En la capital de Colombia ya se han tenido 3 Encuentros sobre La Cuenca del río Bogotá y a él han asistido, a cada uno de ellos, más de 25 sacerdotes preocupados por las consecuencias que el río tiene sobre los pobres cercanos a al río y en especial sobre los campesinos.

Del Cambio Climático, con la excepción de presidente Trump y otros magnates, la mayoría de la gente comienza a estar preocupada, pues los peores impactos probablemente recaerán en los países llamados “en desarrollo”. Aquí la encíclica también mencionan a “Muchos pobres que viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento” (L.S., n. 25).

Pero el Papa además menciona un problema que se está convirtiendo en gravísimo: “Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los días” (L. S. n.29). Aquí el Papa se queja porque: “Este mundo tienen una grave deuda social con los pobres, que no tienen acceso al agua potable, porque es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad humana” (L. S., n.30).

Podríamos seguir comentando sobre el pecado que comenten las personas que consumen aguas embotelladas por empresas extranjeras que aprovechan la cantidad de ella que producen nuestros cerros para sacar plata de nuestros países.
Tenemos, pues, dos motivos para reflexionar en este domingo y en la semana siguiente: ¿Me preocupan los problemas ecológicos que estamos viviendo? ¿Puedo yo aportar soluciones positivas que favorezcan a los pobres?